Érase una vez... la Tierra

26. La guerra fría es la pesadilla de los años sesenta. Estados Unidos y la URSS, las dos superpotencias, se temen mutuamente: enormes recursos, que podrían emplearse para combatir el subdesarrollo, se derrochan en una absurda carrera armamentista. Mucho más emocionante es la carrera espacial: la meta final va más allá de la Luna... Pero ¿cuándo se ganará la carrera por la igualdad entre todos los hombres? En este nuevo milenio la vieja y querida Tierra sigue sin poder descansar. Le aguardan grandes descrfios. El último siglo ha sido testigo del progreso, pero también de los males que éste ha acarreado: contaminación, destrucción del medio ambiente, la locura nuclear,. ¡Ponte manos a la obra, Tierra! ¡Construyamos entre todos una gran casa común!

Los años de la locura

25. Jazz, charleston, Ley Seca, radio a todo volumen, Charlie Chaplin: todo esto pasaba en los felices anos veinte. Norteamérica queria olvidar rápidamente los horrores de la Primera Guerra Mundial, También Europa quería hacerlo, pero las heridas abiertas no acababan de cicatrizar. Todo lo contrario. 56 países fueron afectados por incalculables daños causados a las ciudades, fábricas y zonas rurales, además del sufrimiento y sacrificio de la gente. Espeluznante es también el holocausto, que provoca el exterminio de millones de personas. La locura de la Segunda Guerra Mundial no tiene limites y culmina con el horror de la bomba atómica, que reduce a cenizas ciudades enteras.

La belle époque

24. La llamaron la belle époque, "bella época", y para muchos fueron tiempos dora-dos. Parecía que todo era posible gracias al progreso: las novedades técnicas per-mitieron a mucha gente vivir más cómodamente y el crecimiento económico empezó a ser notado por la población. Pero aun quedaban grandes masas de gente pobre. El mundo se desestabiliza y el equilibrio llevó a un gigantesco con-flicto mundial: la guerra que ensangrentó a Europa desde 1914 a 1918.

La primavera de los pueblos

23. Tras el ciclón napoleónico, que había llevado a todo Europa las ideas de la Revolución francesa, príncipes y reyes intentaron volver al pasado absolutista. Se necesitaron duras guerras civiles para que se afirmara el espíritu democrático de los nuevos tiempos. Pero estaba naciendo una sociedad distinta, basada en el capitalismo industrial, con todo lo negativo o positivo que esto tuviera.

La Revolución Francesa

22. Una nobleza viciosa y corrupta, un rey déspota y unos impuestos que sólo recaí-an sobre los más débiles: así era el "antiguo régimen". En Francia, el Tercer Estado ya no estaba dispuesto a soportar esta situación por más tiempo. Por eso estalló la Revolución, con todos sus excesos y perjuicios y con la sangre derramada en la guillotina: ese fue el terrible precio que se tuvo que pagar para entrar a un mundo nuevo.

América del norte

21. Los "padres peregrinos", puritanos procedentes de Inglaterra, llegan a bordo del Mayflower a las costas del Nuevo Mundo. Comienza al la historia moderna de Estados Unidos: una historia de libertad, valor y ansia de nuevas tierras y bienes-tar. Después de vencer en la guerra de la Independencia contra Inglaterra, las trece colonias se disponían a descubrir su propio territorio. Los colonos partieron hacia el lejano Oeste. Nada así la epopeya de la conquista: mientras el Norte derrotaba al Sur y la civilización "india" era ahogada en sangre.

El Siglo de las Luces

20. El siglo XVIII fue el de los grandes cambios. En Europa nacía la Ilustración. Los sobe-ranos ya no podían ser "absolutos", debían mostrarse "ilustrados". los científicos realizaban descubrimientos para bien de la humanidad; los exploradores proyecta-ban luz sobre regiones del mundo tixlavici desconocidas, la cultura paró todos es posible con la creación de la gran Enciclopedia; en las actividades productivas apa-rece la máquina, que pronto será impulsada por vapor una verdadera revolucion.

Pedro el Grande de Rusia

19. Inmersa en el profundo Medievo, Rusia esperaba a alguien que la despertara de su letargo. Pedro el Grande fue capaz de abrir una "puerta' o Europa, capaz de construir una poderosa flota y de poner orden en el ejército. Se encargó de pro-veer de un poco de modernidad a su tierra, coronando todo con una hermosa capital de nueva construcción: San Petersburgo.

El gran siglo de Luis XIV

18. Erase una vez un rey... ¡Y qué rey! Elevado al trono de Francia cuando todavía era un niño, Luis XIV fue "guiado" durante muchos años por su poderoso primer minis-tro, el italiano Mazzarino. A la muerte de este, todos esperaban que el todavía joven soberano (de 23 años) dejase las riendas del gobierno a otro personaje. Luis engañó a todos y empuñó con decisión su cetro. Fue el "Rey Sol", el centro de un universo que dependía en todo de él. El campeón del absolutismo, para lo bueno y para lo malo.

El esplendor de las Provincias Unidas

17. Siete pequeñas provincias en una superficie parecida a la de Cataluña. Los espa-ñoles, que los gobernaban duramente, les llamaban los "tacaños", por su cos-tumbre de trabajar sin descanso y vivir sin lujos. Pero las Provincias Unidas, que luego se convirtieron en Holanda, se liberarían del control español con una larga y sangrienta lucha, al mismo tiempo que se iban definiendo como un país rico, ordenado y tolerante.

Isabel y el gran siglo inglés

16. Cuando Isabel Tudor subió al trono de Inglaterra a mitad del siglo XVI, se dio la "afortunada combinación" para lograr un país próspero. No era bella, pero sí atractiva, muy inteligente, culta y decidida. En sus 45 años de reinado consiguió poner en primer plano a un país dividido interiormente y marginado del juego polí-tico internacional.

El siglo de oro español

15. Al finalizar la Edad Media, el dominio musulmán sobre la península Ibérica llega-ba a su ocaso, tras varios siglos de "reconquista" cristiana. El punto final lo pusie-ron los Reyes Católicos cuando con su matrimonio consiguieron un refuerzo mutuo de los intereses castellanos y aragoneses. Al mismo tiempo que se iniciaba la for-mación del moderno estado español, comenzaba un siglo espléndido y terrible de nuevas conquistas que vería como el mundo se volvía más grande con el descu-brimiento del continente americano

El Hombre del Renacimiento

14. Después de las terribles pruebas a las que se había visto sometida, Europa volvía a vivir intensamente. Nace una nueva clase social, dinámica y sin prejuicios aris-tocráticos: la burguesía, que con la fuerza del dinero arrancaba el poder a los señores feudales. Y así, las ciudades se convertían en protagonistas: Florencia, se convirtió en "modelo" de todo una época, bajo el señorío de los Médici.

La guerra de los Cien Años

13. La llamaron la guerra de los Cien años, pero en realidad fueron ciento dieciséis. Fueron largos y terribles para gran parte de Europa. Además de la guerra, la peste se llevó millones de vidas y hubo que afrontar una gravísima crisis económica. Fueron años oscuros, pero la voluntad de vivir no se detuvo frente a tanta desola-ción...

Los viajes de Marco Polo

12. Los viajes de Marco Polo ¿Cómo podía llegar a pensar aquel muchacho de quince años, que su padre y su tío le dirían: "Ven con nosotros, vamos a hacer el viaje más grande de todos los tiempos"? Esto es lo que sucedió al hijo de un mercader veneciano que, a lo largo de dieciocho años de aventuras, descubrió las maravillas de un mundo entonces desconocido. En Chino, Marco Polo halló una sociedad "diferente", en la que eran de uso común algunos inventos que Occidente habría de conocer siglos después...

Los constructores de catedrales

11. CONSTRUCTORES DE CATEDRALES Los arcos de las catedrales románicos, las agujas de las catedrales góticas... Estos monumentos maravillosos, que todavia hoy admirarnos, nos hablan de un mundo que empezaba a renovarse. Las hazañas de los cruzados, aunque fuera al precio de mucha sangre derramada, iniciaban una nueva época de contado entre Europa y oriente.

Los vikingos

10. Rubios y hermosos, leales o brutales, crueles o magnánimos.., como sucede en la historia, es inútil intentar definir a un pueblo de un modo claro. Los vikingos, llegados del norte a bordo de sus legendarios drakkar, no son una excepción. Al principio fueron un auténtico "castigo del cielo", pero pronto aprendieron a asimi-lar la cultura de los pueblos, convirtiéndose así en una sabia clase dominante. Y siempre fueron merecedores de respeto y admiración por la energía y la tenaci-dad con que actuaron.

Los Carolingios

9. Los Carolingios Fueron necesarios varios siglos para que "los bárbaros" que habían invadido el Imperio romano se integrasen con los vencidos.., después, como una vieja planta que vuelve a brotar, la Europa cristiana comenzó de nuevo a dar frutos. Un rey, fuerte en la guerra y sabio en la paz, acarició el sueño de verla unida y pacífica. Carlomagno, el gran emperador de los francos, es la figura central de este feliz tiempo de renacimiento.

Las conquistas del Islam

8. Las conquistas del Islam Para muchos pueblos, la llegada de los árabes constituyó casi una catástrofe, pues se dispersaron por el mundo civilizado con la fuerza de una inundación. Les empujaba a la conquista una fe nueva: el Islam, predicada por Mahoma, un gran hombre que les había dado unidad y orgullo como pueblo. Sin embargo, pasada la primera inundación, el río se convirtió en un curso tranquilo y fecundo, que hizo florecer una civilización de altísimo nivel cultural.